29 sept 2010

¿podrías enamorarte de mis zapatillas
rojas astronáuticas?

28 sept 2010

No puedo parar de pensar, pienso desde el pelo hasta las puntas de los pies. Qué feos los pies, que feos son los pies de todo el mundo. Yo tenía un novio al que le besaba los pies y esos pies eran lindos, porque él era lindo, y sus pies como todo él eran lindos y besables; y yo los besaba, los besaba con pasión, y sentía que no había nada más hermoso que tomar esos pies y ponerlos contra mis mejillas, y después besarlos, besarlos, besarlos, como si esos pies tuvieran vida propia y sintieran y me amaran y quisieran casarse conmigo. Pero todos los otros pies del mundo son feos, son horribles, asquerosos; tienen vida arraigada a esos pies y la vida que hubo antes de uno siempre es terrible y agobiante, es la mochila del otro que ahora nos llega con forma de pies. Yo no quiero besar tus pies, ni los pies de nadie, yo no quiero siquiera besar mis pies. A mis pies los cortaría, los metería adentro de un vaso de agua y vería como pasan los años y los pies se deshacen y se hacen partículas ínfimas carentes de sentido, y entonces toda mi vida dejó de ser anterior porque mis pies que la caminaron ya no son pies sino que son nada, son nada envuelta en agua, son burbujas flotantes, y puedo agarrar ese vaso y tomarme al fantasma de mis pies que ahí habita, y tragarlo, tragarlo, tragarlo hasta saciarme de lo vacío de mi vida. Y voy a olvidarme de esos pies de antes, esos únicos pies que yo besaba, y cuando encuentre otros pies voy a agarrarlos y besarlos y comerlos como si fuese un caníbal.

27 sept 2010

vuelo

es un viernes
después de un jueves
como todos los viernes del calendario

son las nueve casi y media
veo tus letras y pienso
que ayer el taxi me salió un ojo de la cara
y ahora no puedo ver
porque el otro está tapado
como el ojo de un pirata
por un párpado que pesa
tiene sueño, sube y baja
y tiene lagrimales
que salpican como espuma de cerveza

y sonrío porque es la primer mañana
que tu nombre tiene rostro
y conozco al rostro que lleva tu nombre

atterisaje

había una vez un chico
que era algo así
como un príncipe cibernético
que me escribía cosas lindas y decía
que teníamos que vernos
para darme una recompensa

se me presentó al fin
cara a cara
y me dijo
que mi carrera es casi la misma que la de todas
que no merezco vivir porque no miro la luna
y que somos incompatibles porque odia fito paez

que no soy femenina porque de piba
trepaba árboles
con mis hermanos varones
y mis uñas son azules y no rosas

le toqué el brazo, lo corrió y dijo
que le daban asco las verrugas de las manos
y me parecía a la más linda del mundo
en su etapa de mayor decadencia

que mis brazos son rechonchitos
que no iba a enamorarse nunca de mí (ya lo sabía)
y que no iba a esperar a mi colectivo
ni aunque le paguen

y me dijo también
que tenía un granito o algo en la ceja
y puso cara de asco

después me dió un beso
y me dijo
es un gusto señorita haberla conocido
y me siguió escribiendo

quiero tener un helicóptero

lindo como el tuyo
para volar alto en el cielo
y ver muchas águilas guerreras
mientras te miro y como
helado de banana split bien cargadito
lleno de pedazos de chocolate
marrón como mis ojos
que te miran y piensan
que tus ojos verdes-rojos
de príncipe aburrido y encantado
son causa y efecto
de la condena eterna
que tenemos al privado
y volemos, volemos por los aires
que quizás nos convertimos
en dos helados vivientes
que chorrean sabores
y se comen entre ellos

22 sept 2010


vendo peugeot 405 gris

adentro viene:
una guitarra eléctrica
y una criolla machucada
un buen par de sábanas de boca gastadas
la discografía de zeppelin
los blé de silvio rodríguez
monster inc, la que nunca vimos
y ¿de quién es el portaligas?

un cajón de cerveza
una cajita de té
un boxer atigrado bebé
y comida, comida, comida

el fantasma de la nave robada
y el corazón de esmalte de ludwig
las teclas del piano de dos escoceses
un aro de coco
y un expansor

y si lo llevás ahora
de regalo:
un pasaje a donde el sol se pone en el mar
y un puñado de moras del kiosco
o un lunes en el parque avellaneda
y un morrón rojo tamaño grande

(no escucho ofertas de remate
ni arreglo con-fiado) 

18 sept 2010

ansiábamos ansiosos

un rinoceronte
con bolitas de chicle
en la cabeza

y yo lo saludé

17 sept 2010

mística-mente

Hay una superstición alemana que no permite dejar un cuchillo con el filo hacia arriba,
argumentando que Dios y los ángeles podrían herirse.
Me pregunto cuántas veces nos determinamos, como mortales que somos, a los ojos de los dioses. Desde lo más existencial hasta lo más ordinario de nuestra vida es aplicable a cualquier tipo de contemplación divina. La mística y sus cuestiones, sean cuales sean sus productos, nos determinan hasta cansarnos o hasta saciarnos de maneras inconcebibles.
El hombre que quiere ver más allá de lo que ve y su necesidad de construir puentes que no llevan a ninguna parte que pueda ser palpable por los ojos.