29 oct. 2010

crónicas de la chigualús

A Luciano


ahuyento las moscas del palier de entrada
te toco el timbre, me lo acuerdo, ahora sí
te abrazo como si no te hubiera visto ayer
te digo hola, te digo tengo muchas novedades
te taladro la cabeza y me como todo el pan caserito
que compraste esta mañana ahí enfrente, en el lugar de los olores ricos
vamos a la pieza, te digo la luz no anda
te digo ah, cierto, cierto que siempre prendemos el velador
te reís porque soy tan idiota, siempre me olvido
te digo no pongas zep, no pongas onda vaga, vos ponés lo que querés
te digo no seas pomelo, basta, dame bola
te digo no pongas fútbol, bueno, sí, poné fútbol
te digo no pongas los simpsons, pero lo ponés y me río
te digo estoy triste mientras lloro y vos sabés por qué
te abrazo tan fuerte que puedo cerrar los ojos y verme en el norte
qué bueno que nos vamos, qué bueno que te conocí y nos vamos
te escucho hablar de tu hermano, de galeano
te dibujo un pentagrama en la pared con la desprolijidad de mi mano derecha
te digo luchi, luchi ¿por qué te dicen deforme?
¿qué podrías ser capaz de deformar?
te digo me voy, acompañame y ya estás poniéndote
las zapatillas sin cordones y la chalina rolinga y la campera de abuelo
te digo no entendés nada, te odio, mentira, te amo, te digo hasta mañana
me duermo y pienso
me despierto y pienso
te veo abajo del puente con tu paraguas rayado
y pienso ¿quién sos? ¿de qué lluvia te estás tapando?
yo no traje ningún paraguas, pero debería, debería
te digo no entendés nada, te odio, mentira, te amo, te digo hasta mañana

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