29 oct. 2010

rewind

Hablaba de las tobilleras.
Abrí hoy un cuaderno y encontré algo de hace unos meses...

Hacía frío. El viento nos volaba el pelo (en aquel entonces los dos teníamos el pelo largo). Sacaste un sobrecito de tu bolsillo, lo abriste y me mostraste dos pulseras. Rojo y azul, no podía ser de otra manera.
Era ahí, ése era el lugar. El mar de noche, el mar tan nuestro, la luna de testigo, tan real y tan cursi. La luna era rosa, era media luna. Creo que sentí que casi la podíamos tocar.
Me arrodillé y te até la pulsera al tobillo. Elegimos los tobillos como un simbolismo a nuestro caminar juntos. "Te amo, para siempre". Después vos hiciste lo mismo. "Te amo, para siempre". Era nuestra promesa de amor (esas cosas que uno jura y perjura, ¿por qué? como si pudiéramos cumplir todo lo que juramos).
Pasó el tiempo. Meses, meses y más meses. La pulsera yo me la saqué. Nunca supe que hiciste vos.

Hoy, un año y meses después, en esos pies que son los pies que yo besaba, me reencontré con tu tobillo y la pulsera enroscada en él. Supe que hiciste y no pude más que llorar y sentirme una tonta.

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